Petróleo

Consecuencias y daños

Susanne Hagemann

susanne@amazonia.red

Representante de la UDAPT en Europa

Durante toda la cadena de producción, desde los lugares donde se extraen y transportan las reservas de petróleo, no sólo se causan daños ambientales, sino que también se violan masivamente los derechos humanos. El mayor daño ambiental es causado por la deforestación de grandes áreas y la degradación a largo plazo del suelo. Este aspecto se ignora a menudo cuando se habla de los daños climáticos causados por la quema de combustible o por la producción y acumulación del plástico.


 

Todo inicia con la violación de derechos colectivos e individuales
 

La explotación por parte de empresas petroleras viola los derechos individuales y colectivos de poblaciones indígenas que han vivido allí durante siglos. Hay numerosos casos de desplazamiento, desaparición forzada y masacres en regiones petrolíferas en Colombia, Ecuador y en países africanos. Los dirigentes políticos y las personas influyentes de dichas regiones son amenazados o sobornados con regularidad. Las corporaciones adquieren la tierra y los recursos minerales para su explotación sin importar las consecuencias.

Interrupción de las culturas indígenas

Además, en la producción de petróleo se hace caso omiso del derecho a la libre autodeterminación de las comunidades indígenas y también de su derecho a un medio ambiente "limpio", para ellxs y sus descendientes. Esto se hace principalmente a través de la privatización ilegal de los territorios colectivos y a través de la alteración de las antiguas culturas y modelos económicos indígenas. Una vez destruidos los medios de vida y los ingresos de las comunidades indígenas o agrícolas por la contaminación de sus fuentes de agua y territorios, estxs se ven obligados a trabajar para las compañías petroleras o en las plantaciones de aceite de palma para comprar alimentos o medicamentos en la ciudad.

Supervivencia en peligro

Una vez arruinados sus medios de subsistencia, se les dificulta encontrar otro trabajo en la región. Lxs residentes locales se ven obligadxs a cooperar en la destrucción de sus propios ecosistemas, lo que a su vez devalúa sus tradiciones comunitarias y pone en extremo riesgo su seguridad social, espiritual y económica.

Residuos tóxicos, cáncer y violencia

La producción de petróleo genera residuos tóxicos que se descargan en el agua. Tanto los lixiviados como el petróleo en sí destruyen la flora y la fauna y contaminan las fuentes de agua. Como resultado, en las zonas de extracción se presentan mayores casos de cáncer, abortos y leucemia infantil que en otras regiones. Además, el funcionamiento de un proyecto petrolífero conduce a una rápida inmigración desde otras regiones. Esto a su vez provoca un aumento de la violencia, que se dirige principalmente contra las mujeres.

Contaminación ambiental desde el primer día

El daño ambiental no sólo es causado por el procesamiento y la combustión del petróleo. La tala y quema del bosque, la construcción de carreteras en la selva tropical y los cambios en el uso de la tierra también causan daños irreparables. La pérdida de bosque se descontrola cada vez más, causando daños en áreas considerablemente más grandes. La construcción de las carreteras también suele favorecer la tala de más selva tropical por razones comerciales en las regiones circundantes a estas rutas.

¿Y el clima global?

El sector petrolero está alimentando la crisis climática desde el principio. Enormes cantidades de CO2 y otros gases y partículas dañinas se escapan a la atmósfera cada día incluso desde los pozos de extracción (1). Las emisiones producidas durante la combustión en las calderas de explotación (“flaming”, ver fotos) también influyen en la calidad del aire tanto a nivel local como mundial. Los efectos del cambio climático son más notorios en los bosques tropicales húmedos, como el Amazonas. Esto reduce la capacidad de la selva tropical para almacenar CO2 y producir oxígeno, con consecuencias para todo el planeta y, por tanto, para nuestro clima. Las compañías petroleras continúan explotándolas y los gobiernos no se oponen completamente

Responsabilidad Corporativa

Una cuestión que no podemos ignorar es la responsabilidad de las empresas. Casos como el de Chevron (antes Texaco) o Shell son sólo algunos de los muchos ejemplos. Chevron fue condenada en Ecuador por contaminar la Amazonia (2), pero la empresa exigió que el Estado ecuatoriano anulara la sentencia y pagara una compensación a la empresa. En un juicio en un tribunal canadiense, la empresa dijo que “lucharía hasta el último suspiro contra las comunidades indígenas” (3). Shell también ha sido acusada de estar involucrada en masacres en África, que tuvieron lugar en lugares donde la compañía tiene o tuvo pozos de petróleo. Desafortunadamente, estas empresas tienen un poder increíble, por eso se han creado iniciativas de la ONU como el Tratado Vinculante o campañas como #StopCorporateImpunity.

Comunidades Indígenas, guardianes de la biodiversidad

Estos casos lo demuestran claramente: debemos ser solidarixs con estas comunidades y con todxs lxs que sufren por la producción de petróleo. No debemos olvidar que, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), las comunidades indígenas contribuyen a la protección del medio ambiente y mantienen casi el 80% de la biodiversidad mundial.

Alternativas

 

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